Adolfo Cioffi, el nuevo gran constructor

A los 20 años empezó haciendo casas, luego departamentos, después grandes edificios para viviendas y oficinas, apart hoteles, barrios privados y ahora un shopping. Quién es, cómo trabaja y cómo se financia uno de los empresarios más dinámicos del sector.

Construye edificios para la clase acomodada, pero en lo personal no parecen importarle mucho las apariencias. Es más bien una persona franca, directa, sin vueltas. Y joven. Adolfo Cioffi nació en Mendoza el 22 de octubre de 1964, bajo el signo de Escorpio (cree en los signos y se siente escorpiano). Dejó la abogacía por los negocios y dice tener una sola ambición: la excelencia.

A los 43 años, suma la construcción de 14 edificios y cinco barrios y es uno de los pocos constructores que iniciará este año obras nuevas, pese a la desaceleración de la economía, al temor que genera la inflación y a la falta de crédito. Hablamos de proyectos como Grand Chateau y Bolougne Park y hasta de un shopping en Guaymallén.

El mall es hasta el momento la obra más grande de esta empresa mendocina y requerirá una inversión total de U$S7 millones que saldrán del bolsillo de cuatro accionistas. Cioffi tiene una participación del 35% y conservará la comercialización del negocio.

La empresa está, además, a punto de finalizar The Plaza Business (oficinas) y, recientemente, inauguró el apart Premium Tower (en la calle España de Ciudad) y el country La Barraca (Guaymallén).

Despacio, pero constante, la firma también se está encargando de la construcción de un hotel rural en la zona de Valle de Uco, en una finca de 50 hectáreas.

Mucha gente se pregunta cómo hizo Cioffi para crecer tanto en los últimos años. El dice que no han sido pocos, que han sido una veintena de años de trabajar en lo mismo.

“Cuando comencé tenía 20 años, era muy joven. Empezamos a trabajar juntos con mi señora, Gisela Scerbo (arquitecta y autora de todos los proyectos de la firma) cuando estábamos de novios hace 21 años. Nosotros decimos que la empresa tiene 17 años, pero antes hicimos casas en Chacras, sólo que no teníamos nombre. En esa época poseíamos algunos terrenos, donde hicimos y vendimos las primeras casas, nada de gran importancia, pero así fue como comenzamos”, detalló el constructor.

Gisela y Adolfo, además de trabajar juntos, son padres de cinco hijos: Julieta (15), Camila (13), Virginia (11), Augusto (6) y Gabriela (2). La familia vive en Chacras de Coria en una casa que construyeron hace poco.

Durante muchos años, Adolfo Cioffi jugó al rugby en la Universidad, fue entrenador y presidente del club.

Dice que además de trabajar, lo que hace es “trabajar”. Pasa el máximo tiempo que puede con su familia. Y leyendo diarios. A su oficina llegan cada día cinco periódicos y a su casa, los domingos, todos los provinciales más los nacionales.

Tradición agropecuaria

Hijo de un productor hortícola y de una madre ligada a la vitivinicultura, Adolfo Cioffi Gaibasi atesora los recuerdos familiares con pasión, como todo buen descendiente de sicilianos. De su padre conserva un gran recuerdo. De él, dice, tomó el ejemplo como persona, padre, esposo y empresario.

Una porción de su herencia son fincas con olivos en San Martín y Lavalle, parte de la empresa familiar, con la que también hará algún emprendimiento a futuro.

Ahora bien ¿cómo hizo un pequeño constructor, un productor del agro, para levantar edificios de lujo o barrios privados? ¿Cómo hizo para financiar sus proyectos?

En un país y en una provincia sin crédito bancario, el empresario asegura que su mayor fuente de ingresos fue, y sigue siendo, la pre-venta. Aunque comenzó apoyado por un capital.

“Teníamos terrenos chicos e hicimos unas casas, sacamos una plata de la finca, compramos terrenos y con mi señora, ya recibida (egresó de la Universidad de Mendoza), comenzamos a construir. Los primeros edificios fueron de mucha menor envergadura. El segundo edificio que hicimos es un complejo de 24 departamentos (donde hoy está su oficina) en la calle Agustín Alvarez. Un terreno de valor que permutamos. El dueño puso el terreno, nosotros hicimos las obras y él a cambio obtuvo algunos departamentos. Permutas hemos hecho más de una vez. Creo que nos ayudó mucho tener un buen nombre desde el principio”, admite Cioffi.

-¿Siempre fue bueno para los negocios?

-No sé, vamos a ver los resultados a largo plazo, hay que ver cómo termina este partido.

-Pero algún secreto debe tener, una cualidad…

– Nos hemos sabido mover en el medio. Mucha gente confió en nosotros, dueños de terrenos, proveedores. Esa confianza te la ganás empezando de abajo. Otra gente se dedica y no logra buena fama. Creo que muchas cosas ayudan. Yo traía un buen nombre de mi padre. Mi viejo era un tipo respetado y querido en todos lados. Los demás me vieron el perfil de honesto y trabajador y dijeron “es igual al padre”, eso hay que demostrarlo con el tiempo, pero al inicio ayuda.

En los momentos críticos para la construcción, entre 1995 y 1999, la firma no tomó créditos bancarios. “No, porque siempre tuvimos costumbre de lograr canjes y además, raramente trabajamos con los bancos. Hoy con el nivel de obra que tenemos es un poco más difícil, pero antes siempre saqué un poco de ayuda del proveedor, un poco de ayuda de la pre-venta, otro poco del que me vendía el terreno. Y así fui creciendo”.

-¿Qué hizo tan exitosa la pre-venta?

-Durante muchos años la trabajé personalmente, me iba con mi maletín y tocaba puertas. Utilicé mucho las relaciones, venderle a amigos convenciéndolos de que eso que yo les ofrecía era una buena inversión y creo que no me equivoqué. También logrando buenas permutas, siempre hemos tratado de no endeudarnos. Tengo una política personal de no tener deudas. Trabajo muy poco con bancos, rara vez hemos tenido ayuda financiera para algo.

-¿Aún los edificios grandes se pueden financiar completamente con pre-venta?

-Hemos hecho 14 edificios y cinco loteos y en estos últimos ya tenemos una estructura que permite encarar obras más grandes. Nosotros fuimos haciendo esto de forma muy progresiva. Tengo muchos proveedores amigos, con los que he realizado una serie importante de permutas y lo he podido hacer porque me han tenido confianza. Llegó un momento en que ya he crecido y hoy me resulta más fácil.

Hazte fama y…

Cioffi dice haberse construido un negocio en base al esfuerzo. Los resultados se vieron el día en que puso un cartel y los departamentos se vendieron sin que él levantara el teléfono. Ocurrió en el 2001, en plena crisis con el edificio Plaza Madero. La gente quiso invertir en propiedades y salvar su dinero del corralito bancario. De allí en más la fama llegó sola.

“En una entrevista que me hizo Los Andes hace algún tiempo dije que en el segundo semestre de 2008 se iban a ver las empresas con real espalda; ahora estamos muy cerca de ver eso, porque ha habido un amesetamiento de la demanda y una mayor cantidad de jugadores dentro de la cancha. Hay una torta más pequeña que ahora se reparte entre mucha más gente”.
El empresario se refiere a las empresas que quedaron rezagadas, pese a los grandes proyectos e inauguraciones pomposas.

– ¿Qué piensa de Mario Groisman, dueño de Presidente? ¿Cree que él lo ve como un competidor fuerte?

– No creo, yo no estoy a la altura de una empresa como Presidente. Además, Mario Groisman es el referente número uno en la construcción. Lleva un despliegue de obra importantísimo. Está en el proceso de terminar obras, presumo que empezará con cosas nuevas. Nosotros estamos justo en el arranque de un proceso, tal vez por eso se nota más.

-¿Pero usted está por hacer un shopping?

-Estamos asociados con tres empresas más, cuyos nombres resguardaré porque así me lo han pedido. Nosotros somos dueños del 35% del negocio, y a su vez conservaremos el gerenciamiento del mall una vez terminada la obra. Frente al mall tenemos un barrio, La Barraca, que siempre quisimos potenciar. Nos vinieron a ofrecer el terreno y pensamos que era una gran cosa potenciar el loteo con el mall.

El country está ubicado en la calle Las Cañas, de Dorrego, y el mall se construirá en los terrenos donde actualmente está Aquapark, que la firma adquirió.

– ¿Cómo influye estar tan cerca del Mendoza Plaza Shopping?

– No estamos tan cerca, en realidad tendremos una zona de influencia muy fuerte, que es toda la zona del Club de Campo, El Molino, Alto Dorrego, Bombalito, La Barraca; todo un segmento Abc 1 muy importante que tendrá ahora su propio centro comercial. De hecho esto sucede en el mundo. Los centros comerciales más pequeños están muy cerca de lugares donde hay varios barrios. Es un mall de 28.000 m2 cubiertos, cinco salas de cine, cinco restaurantes, 135 locales, patio de comidas, zona de servicios para alojar tintorerías, medicina, bancos, salidas en calles laterales. Es un proyecto interesante. Dios mediante, empezaremos la obra setiembre”.

Al mencionar la tan temida palabra (“inflación”) Cioffi parece no inmutarse: “Hay que saber trabajar con inflación, ya habíamos previsto stock para todas las obras que íbamos a empezar, y en el caso del mall, donde terminamos de calcular los costos en febrero, se nos movió la aguja un 18%. Tenemos un plazo de 2 años y un poco más. Ahora buscamos recursos entre todas las empresas para comprar materiales y congelar esa parte. La inversión total es de U$S7 millones”.

-¿Qué perfil tendrá este shopping?

-Estamos apuntando a tiendas de primer nivel, pero de marcas locales y nacionales. Me gusta lo local, apuntando siempre a un segmento alto.

“Soy obsesivo”

Enchufado el día completo con su negocio, Cioffi hace mucho y delega poco. Aunque bajo su mando se formó un grupo de gente joven que sigue trabajando con él actualmente.

Que los jóvenes sigan con él implica un orgullo, según confiesa. Aunque, teniendo gente a su diestra, acepta que delega poco. “Soy bastante obsesivo. Estoy muchas horas en la oficina, y religiosamente, todos los días de mi vida, a la hora de la siesta, recorro las obras, observo, digo lo que me gusta y lo que no, aunque yo tomo las decisiones económicas Gisela es la que toma las decisiones en cuanto a proyectos. Generalmente le doy la idea de lo que quiero hacer y ella lo vuelca”.

Se refiere a su mujer, cuyo nombre ha quedado un poco tapado por la empresa. Su marido la admira y la elogia. “Es una excelente profesional. Yo por más buen vendedor que fuera, si la vivienda que uno vende no gusta, nadie la compra. Desde el principio la gente que entra a las obras de Gisela pone cara de agrado, algunos no compran porque quieren en la otra cuadra o les resulta grande, pero siempre gustó el proyecto”, dice Adolfo.

Alguna vez Gisela Scerbo dijo en una entrevista para una publicación de arquitectura que “un estilo con el que siempre me identifique mucho y he retomado en la actualidad es el Neoclásico por considerar esta arquitectura elegante, de fuerte presencia y con igual vigencia a través del tiempo. Es el tipo de arquitectura que jamás pasa de moda”.

Ahora bien. El que se encarga de los negocios es Cioffi. Y sus ideas, dice, surgen del mejor estudio de mercado “el que se logra hablando con la gente. Uno vuelca cada cosa que le dicen en una base de datos, y sobre esto saca una conclusión. Lógicamente, todo el mundo va marcando una tendencia”.

– ¿En la construcción influye mucho la relación precio-calidad?

– Mendoza tiene el cliente más exigente del país. La gente se fija en que la ubicación sea muy buena, que el producto sea muy bueno, que el precio sea muy bueno. Al que le va bien en Mendoza en construcción, puede tener éxito en Buenos Aires. Yo voy a otros lugares del país y comparo. Nuestros niveles de construcción son muy superiores. Así y todo el cliente critica.

-¿Tienen inversiones en otras provincias?

-Hicimos algo muy pequeño en Mar del Plata, pero el 99% está en Mendoza.

-Además del segmento Abc 1 ¿están realizando construcciones para clase media?

-Estamos pensando en un proyecto para dentro de algunos años para la clase media. Es un complejo de departamentos en dos hectáreas de terreno.

-¿Se gana dinero en la construcción? Más de uno saca la cuenta y dice “mejor me construyo mi casa solo”.

-Los márgenes son normales, pueden llegar a 20 y pico por ciento. Lo que sucede es que al que saca la cuenta no le cierran los números porque no cuenta con la estructura, la comercialización, la publicidad, los impuestos y todos los costos fijos que tiene una empresa. El número final es más chico de lo que mucha gente piensa.

-¿Qué lugar cree que ocupa Cioffi entre las empresas constructoras de Mendoza?

– Creo que nos podríamos ubicar detrás de Presidente. En un segundo escalón estamos nosotros, Oha y algunas otras empresas. En el tercer lugar hay muchas otras compañías que tienen las obras frenadas.

-¿Cuál es el precio promedio al que venden el m2?

-Hasta el momento las propiedades rondan los U$S1.400 el m2. Hoy estamos haciendo un estudio de costos para el precio real de venta con el que saldremos a comercializar los nuevos productos.

-¿Vendería la marca?

-No, el día que deje la actividad no voy a vender la marca, dejará de trabajar la empresa y mi apellido se irá conmigo.

Por: Gabriela Malizia – Foto: Walter Moreno

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